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Imagen principal de la crónica del Deportiva Minera 5-0 Linares Deportivo.

Manita de la Deportiva Minera que le da el tercer triunfo consecutivo en una mañana para el recuerdo en el Coliseo Ángel Celdrán

Empacho de goles en el Coliseo. Una manita alegra el domingo a la familia minerica y prolonga el extraordinario momento que vive la Deportiva Minera. El éxtasis total en un equipo que va deshaciéndose de rivales como quien deshoja los pétalos de una flor. El Linares Deportivo es la tercera víctima consecutiva que el cuadro de Checa se lleva por delante. El 5-0 final, que incluso se queda algo corto, refleja la apisonadora sin piedad que ahora mismo tiene activada el conjunto rojillo.

Pronto empezaba a activarse el huracán minero. Rubén Mesa y Pitu avisaban con dos ocasiones que cerca se quedaron de acabar en gol. No habían pasado ni seis minutos de juego y la grada ya tuvo dos amagos de celebración. Poco faltó en esas oportunidades, pero cuando sí que llegó el primer estallido de júbilo fue con el testarazo de Roberto Alarcón. El ´7´ se sacó un cabezazo asombroso en un saque de banda que Paco Torres colgaba desde el costado derecho. Tal fue la magnitud del remate que sorprendió al guardameta visitante y se coló mansamente en la portería del cuadro azulillo.

A los diecinueve minutos se producía la acción que iba a marcar el devenir del choque. El Linares Deportivo se quedaba con uno menos debido a la roja directa que el colegiado mostraba a Israel García, quien, al intentar rematar de chilena, impactó de lleno en el rostro de Diego Mirapeix. La Minera aprovechó las circunstancias para afilar más que nunca el colmillo y hacer sangre, mucha sangre. Hasta cuatro picotazos en forma de goles quedaban por llegar.

Omar Perdomo, a diez minutos del descanso, demostró que no sólo hace golazos con los pies, sino que la cabeza también le sirve como recurso más que eficaz para perforar metas contrarias. Su remate en el primer palo acababa en el fondo de las mallas y suponía el 2-0 a favor de los locales, resultado con el que se iba a llegar al entretiempo.

Si la victoria ya era cómoda al término del primer tiempo, más lo fue con el chorreo de goles del segundo acto. Pitu volvía a hacer diabluras por banda izquierda y se convertía nuevamente en un tormento para una defensa visitante. Su electricidad, desborde e insistencia daban resultado con el gol que anotó a los diecisiete minutos de la reanudación. Fue un tanto de pillo, de saber estar en el lugar idóneo y en el momento justo, para cazar un balón muerto en el área y mandarlo plácidamente a la jaula.

La mañana todavía estaba pendiente de redondear. Faltaba por aparecer Rubén Mesa. Y, aunque el león pueda parecer por momentos manso, cuando despierta toda su furia golpea de lo lindo, pudiéndolo hacer por partida doble como en el día de hoy. Un tanto no saciaba su sed, por lo que devoró al rival en dos ocasiones. Además, las dos de forma similar: con una buena acción individual en una baldosa y culminando con un zapatazo cruzado. Ocho minutos, entre el 73 y el 81, le bastaron para cerrar la manita con su doblete particular.

Una de las actuaciones más memorables que se recuerdan en el Coliseo Ángel Celdrán para sumar el tercer triunfo consecutivo, el cuarto en los últimos cinco partidos. El pie del acelerador no se baja, se aprieta cada vez más hasta alcanzar una velocidad de crucero que se lleva por delante hasta el rival más fiero que se ponga en el camino. La Deportiva Minera está que se sale, disfruta del mejor momento de la campaña y sueña con más. La ambición no descansa, se alimenta de constantes alegrías. No hay quien pare a los de Checa, que siguen soñando con un final de año en el que se pueda hacer historia. En camino de ello se va.

Por admin

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