La Minera da la bienvenida al nuevo año con una trabajada victoria ante el Salerm Puente Genil
La Deportiva Minera baila bajo la lluvia para sumar el primer triunfo del 2026. El cuadro de Checa abre un nuevo año venciendo en casa por dos goles a uno al Salerm Puente Genil, con un Rubén Mesa en modo estelar. El doblete del capitán minero permite a los del Llano del Beal auparse en la tabla clasificatoria con tres puntos importantísimos para cerrar la primer vuelta con 2025 unidades en el casillero.
Para cosechar dicho triunfo hubo que dejarse la piel en superar a un combativo Salerm Puente Genil, que salió achuchando en los primeros compases de partido. Sorprendió el conjunto visitante con un arranque muy intenso, pero bien combatido por parte de los locales. Apenas se sufrió en esos instantes de presión y, una vez sofocadas las intentonas rivales, el partido empezó a volcarse hacia campo rival.
El cuadro cartagenero fue creciendo con el paso de los minutos, a través de un eléctrico Javi Vera. El ´6´ rojillo volvió loca a la defensa visitante gracias a sus continuas apariciones para dotar de dinamismo y electricidad a los ataques de la Minera. Precisamente fue Javi Vera el que forzaba un penalti cuando el encuentro transcurría camino del minuto veinte de partido. El encargado de transformar esa pena máxima era Rubén Mesa, quien subió el 1-0 con una asombrosa definición a lo ´Panenka´. Creó un pequeño instante de incertidumbre en la grada, que finalmente estallaba de júbilo al ver cómo el balón se colaba mansamente en la portería visitante.
Lejos de conformarse con ese tanto, los de Checa fueron a por más. Con la tranquilidad que daba verse por delante en el marcador, el conjunto local se desmelenó y gozó de los mejores minutos del primer acto. Omar Perdomo cada vez entraba más en juego, Álex Macías se atrevía por banda izquierda, Kike Carrasco también generaba problemas junto a Manu Galán por el costado derecho… Todos los mecanismos se activaban al son de un centro del campo comandado por Kamal y Ayala.
Las buenas sensaciones se transformaron en el 2-0, obra también de Rubén Mesa. El ariete extremeño cazaba en área pequeña el rechace a un remate de Omar Perdomo. Como buen ´9´, de toda la vida, en el hábitat natural de caza en un delantero y con la caña preparada para anotar su particular doblete. Eso sí, esta vez poco duraba la alegría. El Salerm Puente Genil contrarrestaba ese golpe en contra con el 2-1 apenas dos minutos después del tanto de Rubén. Marcos Pérez batía a Álex Lázaro desde los once metros y recortaba distancias en el minuto 38.
La tónica de la segunda mitad fue la que le interesaba en todo momento a la Deportiva Minera. Los visitantes no entregaban la cuchara ni mucho menos, pero tampoco conseguían encontrar fisuras en una defensa muy bien plantada. Cada intento de generar peligro se cortocircuitaba a las mil maravillas. Una defensa imperial, sumada a las constantes ayudas de Ayala y Kamal eran más que suficiente para evitar sustos. Álex Lázaro apenas intervino en un par de acciones que acabaron con atajadas sin mayores problemas.
La Minera tampoco se quedaba de brazos cruzados. Buscó sus opciones a través de balones colgados al área por parte de Omar Perdomo y Álex Macías, pero sus centros no terminaron de encontrar remates certeros. La entrada de Pitu, que gozó de sus primeros minutos con la elástica rojilla, también supuso un impulso en la parcela ofensiva del equipo. Su descaro y virtuosismo con el balón en los pies cerca estuvieron de provocar algún susto en la defensa rival.
Tocó sufrir un poco en el tiempo añadido al quedarse en inferioridad numérica. Diego Mirapeix veía la roja directa en una jugada de balón dividido en la que el colegiado acabó expulsando al central minero. Tampoco hubo excesivos sobresaltos en esos últimos compases de partido, en los que la Deportiva Minera supo contemporizar el juego para acabar cerrando el primer triunfo de 2026.
Día de briega, de saber desenvolverse con viento y lluvia, de luchar y creer como equipo. Todo eso lo hizo a las mil maravillas el equipo de Checa, y por eso los primeros tres puntos del año no se escapan, se quedan en el Coliseo Ángel Celdrán. Los años pasan, pero lo que no cambia es la pasión, un sentimiento que vuelve a latir con fuerza y que ya apunta nuevamente hacia los puestos altos del Grupo IV de Segunda RFEF. Triunfo de equipo, triunfo de familia como manera idónea de darle la bienvenida a un apasionante 2026.

