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Imagen principal de la crónica del Deportiva Minera 2-1 UD Melilla.

La Deportiva Minera vence y encandila a su público con una nueva actuación sobresaliente

Suma y sigue. La Minera ha empezado el 2026 en estado de gracia. El cuadro minero vuelve a sonreír con el segundo triunfo del año en casa. Pleno de puntos como locales y siete de nueve en los tres partidos que se han disputado en este 2026. Nada mal para comenzar. La víctima de este domingo ha sido la UD Melilla, que ha caído por 2-1 en el Coliseo Ángel Celdrán. Una -nueva- obra de arte de Omar Perdomo y la explosividad de Pitu para hacer el segundo permiten que los tres puntos se queden en El Llano del Beal y que la escuadra de Checa irrumpa con fuerza en la zona alta de la clasificación.

Los veinte primeros minutos fueron un recital de fútbol por parte de los locales. Dominio abrumador, de cabo a rabo, y sin apenas conceder el más mínimo halo de intento al conjunto azulino. Kamal y Javi Vera hacían del centro del campo su jardín particular, mientras que Omar Perdomo y Pitu ponían a bailar a la zaga melillense.

El único ´pero´ que se le podía poner al superlativo inicio de partido era la ausencia del gol. Ese tanto que abriera la lata era lo único que faltaba para terminar de hacer las delicias de un público volcado con el gran juego desplegado por los suyos. Kamal probó fortuna con un disparo lejano, Mirapeix de cabeza y Álex Macías en una acción de estrategia, pero el común denominador de todas era que la pelota no terminaba de entrar.

Cuando la electricidad del duelo bajó ligeramente, Omar prendió la mecha de nuevo con una obra de arte, una genialidad a la altura de muy pocos futbolistas en la categoría. El canario cogió un balón casi en el centro del campo, escorado en banda derecha, sin grandes atisbos de peligro, pero con Omar Perdomo lo que parece imposible se convierte en fantasía. Levantó la cabeza y sacó un zapatazo que pilló por sorpresa a todo el estadio, incluido el guardameta visitante. Su lanzamiento se coló mansamente en la portería rival y lo único que quedaba en ese momento era levantarse y, cuando se terminara de alucinar, empezar a aplaudir. Los aficionados allí presentes acababan de ser testigos de una de las mayores barbaridades del genio canario, y ya es decir. Su álbum de instantáneas icónicas con la elástica minera suma un nuevo cuadro más, uno que va directo al elenco de oro de su historia con la Minera.

Una primera parte de sobresaliente estaba a punto de culminar, cuando una acción aislada dejó un borrón. Quindimil, a tres minutos del descanso, empataba la contienda con un cabezazo a la salida de un córner. 1-1 en el marcador y la sensación de impotencia al ver lo que había costado ponerse por delante y lo poco que necesitó el equipo de Javi Motos para poner las tablas en el electrónico.

El descanso sirvió de reseteo. Para muchos equipos uno de los llamados ´goles psicológicos´ hacen daño y marcan el devenir del choque, pero para este grupo de jugadores no es más que una piedra a superar en el camino. El inicio del segundo acto volvió a ser eléctrico, de los que ponen las pilas al espectador y lo hacen meterse de lleno para fundirse con los suyos e ir al unísono a por el triunfo.

Pitu seguía haciendo aguas en la defensa azulina y su insistencia encontró premio a los ocho minutos del segundo tiempo. Un toque sutil, preciso y directo, con puro veneno desde que el balón salía despedido de su bota, servía para volver a adelantar al cuadro cartagenero en el marcador. El 2-1 volvía a hacer justicia a los méritos que estaban haciendo los de Checa, que incluso merecieron algún tanto más.

A partir de ese segundo tanto, el cuadro rojillo supo contemporizar a la perfección el encuentro. Era momento de ir anestesiando el juego y llevarlo hacia un terreno en el que la Minera estuviese cómoda. Los minutos pasaban y las acciones se sucedían lejos de los dominios de Álex Lázaro, lo que era muy bueno para los intereses locales.

La entrada de Babacar, sustituyendo a un luchador e incombustible Rubén Mesa, le dio un impulso final al conjunto del Llano del Beal, que fue el que más continuó proponiendo en los últimos minutos. De hecho, el partido estuvo más cerca del 3-1 que de un 2-2. El tercer tanto pudo llegar de botas de Babacar, con una internada en el área que no tuvo remate final certero, y con un intento de falta directa de Omar Perdomo, que se acabó perdiendo por escasos centímetros.

El tiempo añadido dejó una nueva decisión arbitral muy discutida entre el público, que se resignaba al ver que nuevamente tocaba terminar el choque en inferioridad numérica. Manu Galán veía la roja directa al ir a pelear un balón dividido, lo que implicó un último esfuerzo para tratar de compensar ese jugador menos y no sufrir en los dos minutos que le quedaban al partido. Así fue, la solidaridad y el compromiso de un grupo de jugadores que pelea unido pase lo que pase volvió a relucir para finiquitar la victoria sin mayores sobresaltos.

La Deportiva Minera pisa fuerte, mete una marcha más y aparece con mucho peligro por las posiciones de privilegio de la tabla clasificatoria. El juego y la entrega ya estaba, ahora lo que están llegando son los resultados. La recompensa a un trabajo diario espectacular se recibe en forma de victorias y puntos, en concreto siete en este inicio de 2026. Era cuestión de tiempo que el fútbol le devolviera al equipo todo lo que estaba mereciendo, y ya asoma la cabeza en la pomada de la lucha por el ascenso. Este inolvidable viaje está cogiendo velocidad de crucero, y la semana que viene hace parada ni más ni menos que en el campo del líder del grupo. El objetivo está claro: seguir sonriendo para prolongar un inicio de año que está siendo de ensueño.

Por admin

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