La Deportiva Minera pone fin al sueño del ascenso en un final fatídico y doloroso para una temporada de ensueño
Hasta aquí llega la aventura de la Deportiva Minera en la temporada 2025/2026. Fin a diez meses de trabajo, sacrificio y pasión. También de ilusión, de mucha ilusión. Fin a una campaña en la que la gloria se ha tenido muy cerca, pero se ha escapado entre los dedos. Fin a una campaña de poner al Llano del Beal en el mapa, de pisar con fuerza y mirar de tú a tú a trasatlánticos del fútbol español. Sin complejo alguno se ha plantado batalla, pero la crueldad se ha cebado con la familia rojilla en los momentos decisivos del curso. El de este domingo ante el CD Coria es otro de los capítulos que duelen y mucho, Especialmente por cómo se ha producido. El camino del playoff de ascenso llega a su fin en la semifinal, tras un gol de Dawda a cinco minutos del final de los noventa minutos de tiempo reglamentario para romper en mil pedazos las ilusiones un pueblo entregado a su equipo.
Aunque el empate fuera válido para pasar llegado el caso, la mentalidad de los locales fue de ir a por el partido desde el minuto 1. Espoleados por un Coliseo hasta la bandera, con aficionados volviendo a generar ese ambiente de día grande desde bien temprano, la Minera salió con una marcha más al encuentro, algo que cerca estuvo de transformarse en el 1-0. Javi Vera empezó a buscar las cosquillas, pero su intento fue rechazado por la zaga del CD Coria. Los jugadores rojillos reclamaron penalti por manos en el despeje, pero el colegiado no señaló nada. No obstante, era un primer aviso para dejar bien claro que se iba a por el encuentro con todo.
El ritmo iba creciendo con el paso de los minutos, a medida que empezaba a aparecer la chispa de Omar Perdomo en la creación de jugadas de peligro. Cada vez que el balón pasaba por sus botas, la jugada mejoraba y se acababa convirtiendo en una acción envenenada hacia la meta visitante. A balón parado también cargó sus intentos el equipo de Checa, haciendo de cada saque de banda y cada córner un momento de elevar la adrenalina en los corazones minericos. Kevin Toner la tuvo precisamente a balón parado, pero su remate en el rechace de la salida de un córner también se topó con la zaga de Rai Rosa.
El punto álgido del primer acto llegó a los veintisiete minutos de choque, con una doble ocasión que es difícil de entender cómo no acabó entrando. Milagrosamente se salvó el CD Coria, que sacó hasta en dos ocasiones el balón bajo palos. Con el portero vencido y la parroquia rojilla relamiéndose, la defensa celeste se defendió con uñas y dientes para aguar la fiesta en ambos intentos. Poco más de una primera mitad en la que la Minera llevó el peso del encuentro y gozó de las mejores ocasiones, pero no consiguió resquebrajar la férrea estructura sobre el terreno de juego del conjunto visitante.
El inicio del segundo tiempo fue un auténtico correcalles. Intentos a uno y otro lado, convirtiendo la contienda en una especie de ruleta rusa en la que uno de los dos podía salir mal parado, Por desgracia fue la Minera, y en el peor momento. Pitu y Álex Macías, perfectamente alineados para hacer de la banda izquierda una mina de fútbol y ocasiones, fueron los primeros en probar fortuna, pero sin acierto de cara a gol.
Tras los dos primeros avisos tras la reanudación, Eric Iglesias culminó una de las primeras jugadas en las que el CD Coria había conseguido estirarse y llegar con peligro a área rival. El remate del delantero lo atrapó muy seguro Álex Lázaro, en la antesala de una soberana actuación con dos paradones de mucho mérito. Primero practicó un vuelo sin motor para sacar un remate lejano del Coria y unos minutos después metió un pie providencial que le negaba el gol a Benji Núñez. La entrada al campo de este último, junto con Mba y Dawda fue la gasolina perfecta para que el equipo de Rai Rosa imprimiera electricidad y vértigo a sus jugadas a través de contraataques vertiginosos. La velocidad y explosividad de los tres estiletes hicieron daño en la zaga rojilla.
En la locura que se estaba convirtiendo el choque, con idas y venidas, Omar Perdomo volvió a gozar de una gran ocasión para haber subido el 1-0 al marcador. El canario se sacó un potente cabezazo al que le faltó llevar dirección portería. Tras esa oportunidad perdonada, llegó el golpe letal del choque. Un error en salida de balón por parte de la Minera propició el robo de Dawda en el balón del área, lo que le permitió plantarse en el mano a mano y batir con mucha sangre fría a un Álex Lázaro que esta vez ya no pudo obrar el milagro. En el momento más inoportuno, todo se derribaba. A cinco minutos del final el CD Coria había encontrado petróleo y a los del Llano del Beal les tocaba correr en busca del empate que forzara la prórroga.
Se intentó, se luchó y se creyó hasta el final. No se bajaron los brazos en ningún momento. Nadie dejó de remar en busca de ese gol que hiciera estallar al Coliseo Ángel Celdrán. Desafortunadamente, no llegó, no era el día. Se acabó muriendo en la orilla, con el llanto de esa alma que no encuentra consuelo tras haber visto cómo se ha escapado la gloria entre los dedos esta temporada. Se ha tenido a minutos, pero el fútbol ha asestado reveses a los que la Deportiva Minera ha acabado sucumbiendo. Hoy toca llorar, pero desde mañana levantar la cabeza y seguir adelante, sabiendo que lo que se ha hecho esta temporada quedará grabado en la historia de la Deportiva Minera. Honor para un equipo y una afición que han soñado despiertos hasta el final.

