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Imagen principal de la crónica del Deportiva Minera 3-2 Atlético Malagueño.

Un gol de Babacar en el tiempo añadido le da la victoria a una Deportiva Minera que se vio por detrás hasta en dos ocasiones

Heroico. Épico. Titánico. Soñado. Cualquier adjetivo se queda corto para describir el triunfo de la Deportiva Minera. Yendo a remolque desde el minuto tres, durante más de noventa en total, y acabar ganando con un tanto sobre la bocina. La cabeza de Babacar, bendecida en esa jugada clave en el tiempo añadido, rescata los tres puntos en un apasionante choque ante el Atlético Malagueño. El filial malaguista, tumbado con un 3-2 ´in extremis´, no consigue rascar nada ante una Minera impulsada por una fe inquebrantable, algo absolutamente clave para resistir y seguir en la pelea cuando los visitantes se habían adelantado hasta en dos ocasiones.

No habían transcurrido ni cuatro minutos de partido cuando los del Llano del Beal se llevaban el primer jarro de agua fría. Casi sin entender muy bien cómo, los malagueños abrían el marcador en la primera acción de peligro del encuentro. La reacción rojilla fue de levantarse con firmeza rápidamente ante ese golpe al mentón nada más arrancar.

Lo de la primera parte fue un auténtico vendaval, en el que fue un auténtico milagro que no cayeran tres o cuatro goles. Pitu, que volvió loca a la defensa blanquiazul, las tuvo de todos los colores, Sebas Holgado también buscaba el gol por alto, Rubén Mesa se estrellaba contra el larguero y a Omar Perdomo se le escapaban sus intentos por muy poco. El abanico de llegadas con peligro fue extraordinariamente amplio, como la manera en la que el Atlético Malagueño consiguió aguantar como gato panza arriba. Entre un inspirado Andrés Céspedes y la fortuna de cara para los de Málaga, el partido se mantenía con el 0-1, resultado que costó igualar.

La expulsión de Otu Jr. en el ecuador del primer acto parecía que podía resquebrajar por completo al filial malaguista, pero ni con esas fue sencillo de encontrar el gol. Lo hizo Rubén Mesa a la media hora de partido, pero se lo anularon por fuera de juego. Eso sí, lo volvió a hacer Rubén Mesa en las postrimerías del primer tiempo y ahí sí que fue válido. El ariete pacense remató a bocajarro un gran servicio de Kike Carrasco para mandar el choque empatado al paso por vestuarios.

La segunda parte fue más de lo mismo. La Deportiva Minera buscando el gol por tierra, mar y aire, mientras que el Atlético Malagueño aguantaba como podía las embestidas y trataba de vivir de los contragolpes. Andrés Céspedes le seguía amargando la mañana a un Pitu que había convertido la banda izquierda en su jardín particular. Dobles y hasta triples ocasiones por ese flanco izquierdo del ataque cartagenero, pero el segundo se resistía.

Para colmo de males, la fortuna se terminaba de alinear en contra de la Minera con el 1-2 en contra, anotado por Alexis en un disparo cuya trayectoria se modificó al tocar en Manu Galán, lo que pilló a contrapié a Álex Lázaro. Infortuna total para la escuadra de Checa, a la que le tocaba volver a remar con resultado en contra. El propio Manu Galán fue el que empezó a cocinar una jornada para el recuerdo en el Coliseo Ángel Celdrán. Elevándose más que nadie, con un vuelo firme y directo a gol, el central sevillano volvía a poner las tablas en el marcador a diez minutos del final.

La locura bajo una lluvia incesante desde el final del primer tiempo la puso Babacar Fedior. Fue el último en salir, después de Viñuela, Petcoff, Simón Moreno, pero era al que el destino le tenía preparado su gran momento desde que recaló en la Deportiva Minera. Corría el cuarto minuto de añadido de los seis que había dado el colegiado, era una de las últimas balas que quedaban en la recámara de los del Llano del Beal. Una falta lateral cuyo lanzador era Omar Perdomo. El canario decidió ponerla al área, con música, con el toque justo para que fuera un auténtico caramelo que Babacar no desaprovechó. El ´18´ minero se adelantó al guardameta rival lanzándose con el alma y conectando un cabezazo que se colaba en la meta malagueña. 3-2, delirio desatado. Nadie se terminaba de creer lo que había pasado y, sobre todo, cómo se había conseguido.

Ejercicio de fe que da resultado. La lámpara tardó en dar su resultado mágica, pero de tanto frotarla tenía que sacar el final más mágico que se ha visto en mucho tiempo en casa. De la preocupación al éxtasis, así ha llevado el equipo rojillo este domingo a su gente. La grada, un hervidero durante todo el choque, ha explotado en ese mágico minuto noventa y cuatro en el que la recompensa a tanto insistir caía como fruta madura, como ese maravilloso balón colgado a la cabeza de Babacar Fedior, héroe entre héroes y causante clave de la victoria más épica de la temporada.

Por admin

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