La Deportiva Minera suma un importantísimo y muy trabajado triunfo ante el Xerez DFC y prolonga la racha triunfal en casa
Nadie hace que se deje de soñar en El Llano del Beal. No por cuestión milagrosa o de azar, sino por cuestión de fe, lucha, entrega y sacrificio. Saber golpear cuando toca y tener la sangre fría de aguantar en los momentos complejos. Todo eso lo tiene la Deportiva Minera y por eso puede seguir soñando en grande. El cuadro del Llano del Beal suma la octava victoria consecutiva como local al vencer por 2-1 al Xerez DFC, en un encuentro de máxima tensión por lo que ambos equipos se jugaban. El equipo de Checa ha tenido la contundencia clave en ambas áreas para acabar llevándose un duelo en el que ha tocado sudar la gota gorda hasta el pitido final del colegiado.
Empezaba el duelo con una Minera dominante, capaz de manejar a su antojo los ritmos del partido ante un rival con necesidades y desbocado en la presión. Cada duelo era una lucha sin cuartel que, por fortuna, en la mayoría de los casos caía del lado rojillo. No se hizo de rogar el primer aviso serio, que llegó a través de un intento de falta directa por parte de Omar Perdomo. Su golpeo se marchó al lateral de la red, pero ya empezó a generar inquietud en la meta azulona.
El balón parado continúa siendo una verdadera mina de oro para el conjunto cartagenero. Da igual de la forma en que sea, pero cada acción de este tipo supone un mundo en la escuadra de Checa y un auténtico quebradero de cabeza para las defensas rivales. De rebote, casi de carambola, tras mil rechaces, los goles también valen. La fe e insistencia llevaron a Sebas Holgado a meter la puntera en un espacio del que parecía imposible sacar algo positivo, pero ese sutil toque dio inicio al camino del triunfo. Justo se acababa de cumplir el minuto veinte y la primera alegría ya se celebraba en las gradas de un Coliseo de nuevo a reventar.
Apenas diez minutos más tarde se volvía a cantar gol, esta vez desde el punto de penalti. Álex Macías caía derribado en el área y el árbitro no dudó un segundo en señalar los once metros. Pitu tomaba la responsabilidad de retarse frente a frente con el guardameta rival y resarcirse, de qué manera además, de la pena máxima errada en Extremadura. El ´22´ minero mandó a la jaula se disparo y amplió ventaja en el marcador, con un 2-0 que campeó en el electrónico al paso por vestuarios.
Tras la reanudación, un penalti, esta vez para los visitantes, marcaba un cambio de rumbo en el choque. Yago Gondoy batió a Álex Lázaro y subió el 2-1 cuando todavía quedaba más de media hora por delante. Las cosas se complicaban y no precisamente por demérito de la Minera, porque los locales salieron en tromba y gozaron de hasta tres ocasiones clarísimas en apenas seis minutos para haber hecho el tercero. No se pudo sentenciar y tocó sacar el mono de trabajo. Ningún problema, la solidaridad y el sacrificio en tareas defensivas son otra de las características que el conjunto de Checa saca a relucir cuando es necesario.
Los arreones jerezanos fueron bien desbaratados por la zaga rojilla, reforzada con la entrada al campo de un colosal Manu Galán en los últimos minutos. Acompañado por Diego Mirapeix como pareja de batalla y estos a su vez escoltados por un superlativo Sebas Holgado, los ataques visitantes se desconectaban tratando de encontrar el espacio en esa maraña inquebrantable. Incluso se pudo hacer el tercero en alguna contra, pero faltaron centímetros para que eso sucediera. Por ejemplo, en el remate de jJavi Vera al palo a siete minutos del final.
Ya en la tromba a la desesperada del Xerez DFC tocó aguantar como gato panza arriba. Eran los últimos compases de juego y el rival buscaba el último impulso que le permitiera rascar algo positivo de su visita a El Llano del Beal. Fue entonces cuando emergió la figura milagrosa de Álex Lázaro, que se sacó de la chistera dos nuevos paradones para la colección cuando el encuentro tocaba su fin. Dos nuevas manos que pueden valer mucho a final de temporada y que van para la colección de milagros que acumula durante los últimos meses el cancerbero de la Deportiva Minera.
El 2-1 final dictamina que el Coliseo Ángel Celdrán sigue como fortín inexpugnable en este 2026. Ocho equipos han pasado por él y los ocho han vuelto a casa de vacío. La directa continúa puesta en casa y nadie es capaz de frenarla. El nueve de nueve puede ser el colofón que, incluso, suponga algo más que tres puntos. Para eso todavía queda picar mucha piedra, pero el camino es el correcto, el que permite a la familia minerica tener el sueño cada vez más cerca. No hay imposibles para un equipo y una afición cuya única meta es seguir haciendo historia.

